Haz tuya la librería
Cambia el papel de la pared, cambia la madera bajo los libros, múdala entera a algún sitio más oscuro. Y en cada actualización hay más.
Toda tu biblioteca de pie en una estantería que colocas tú. Tráetela de Goodreads, escanea un código de barras o fotografía el lomo de tu propio ejemplar.
Filas, casillas, una barra de progreso. Todo lo que hace que una biblioteca merezca la pena —los colores, las alturas desiguales, el del canto pintado— desaparece en cuanto lo registras.
Fotografía el lomo de tu ejemplar y sube tal como se ve en tus manos: la edición especial, el canto pintado, el bolsillo que se está descosiendo. No una portada sacada de una base de datos.
Paredes empapeladas, baldas de latón, guirnaldas, una vela, un gato, una hiedra cayendo por el borde. Cosas para poner entre los libros, y las mueves cuando te cambia el ánimo.
Ordena por color, por altura, por autor o por nada en absoluto. Una estantería para la romantasy y otra para los que prestas. La mayoría la abre cuando no está leyendo.
Una cámara que sabe distinguir un lomo, un año que se cuenta solo y una librería que redecoras cuando te cambia el ánimo.
Pon tu ejemplar delante y SlowRead encuentra el lomo dentro del encuadre —los bordes, dónde empieza, dónde acaba— y lo recorta por ti.
El código de barras funciona. Escribir dos palabras del título funciona. Pero solo una de las tres pone tu ejemplar en la balda.
Cada sesión cae en el calendario con la portada de lo que estabas leyendo, así que un mes se ve como un mes de libros y no como un gráfico de barras.
Al final todo eso se pliega en un Wrapped: lo que terminaste, cuánto tardaste, el que no pudiste soltar.
Cambia el papel de la pared, cambia la madera bajo los libros, múdala entera a algún sitio más oscuro. Y en cada actualización hay más.
Un widget con forma de estantería que vive entre tus apps y sostiene lo que estás leyendo.
Agrúpalos como ya los tienes en la cabeza —la saga, los abandonados, los que compras dos veces— y cada una lleva sus propias portadas.
Exportas el CSV, lo sueltas aquí y las portadas llegan solas: con tus valoraciones, tus reseñas y las fechas en que los terminaste.
Empiezas una sesión y las apps que hayas elegido dejan de abrirse, a nivel de sistema, con los controles de Tiempo de Uso de Apple. No es un aviso que se quite deslizando.
Importa el CSV de Goodreads y las portadas llegan solas. O escanea un código de barras. O escribe dos palabras del título: la búsqueda llega a 110 millones de libros.
Fotografía tus lomos y tus cantos, ordena por color, enciende una vela, abre una segunda estantería para la saga que relees.
Sesiones los días que quieras leer, estadísticas cuando te pique la curiosidad, y una estantería que apetece abrir los días que no.
Trae todo lo que ya has leído y mírala llenarse en una tarde.